Nos reunimos en el punto de partida un total de 12 personas. Había algunos que ya conocía , otros que no, y otros que hacía mucho tiempo que no los veía.
Decidimos que la ruta seria llegar a Alcalá, y volver, por supuesto.
Tiramos por la avenida de la Paz hasta llegar a la Universidad Pablo de Olavide, siempre por el carril bici.
A pesar de ir "solamente" 12, unas niñas que pasaban pos nuestro alrededor, se quedaron alucinadas con nosotros... y nos soltaron....
-" Alaaaaaaaaa io ¿ezto qué é?¿una carrera?¡ que de bizis!"-
... y yo pensando , me dije....-"Pues anda que si llega a vernos el sabado... que eramos casi 50"...-jejeje
Llegamos a la Olavide y tras superarla nos metimos por un carril de tierra, no sin antes haber superado un repechillo, que era más complicado de subir por el barro y las piedras que por la pendiente en sí.
El carril de tierra que conduce a Alcalá se caracteriza por ser un carril liso, amplio, limpio y mucho mejor cuidado que el carril de la ruta del agua. Además siempre va bordeando un canal, que hasta ahora siempre lo había visto vacío, pero que debido a las últimas e intensas lluvias , esta vez estaba considerablemente más lleno.
Marcábamos un ritmo alto, siempre rondando entre los 18 - 22 km/h. La verdad es que me encontraba fenomenal. LLevo unas semanas en un estado de forma óptimo, incluso sorprendente porque no he podido coger mucho la bicicleta últimamente.
Siempre iba rodando en las posiciones de cabeza , y muchas veces era yo el que llevaba el ritmo del grupo, aunque a menudo me dejaba caer a las posiciones traseras para estar con todos mis compañeros y hablar de todo un poco.
Sin que nos diésemos cuenta nos plantamos en Alcalá.
Cuando llegas a Alcalá tienes dos opciones o dos carriles por los que tirar, uno que tira por arriba y que te mete por otro carril , y otro que te lleva al centro de la ciudad. La verdad es que yo siempre había tirado por el carril de arriba , pero esta vez nos metimos por el otro carril que atravesaba un parque , que la verdad, estaba muy bien cuidado.
Llegamos a la ciudad, atravesamos un par de calles por la acera hasta que desembocamos en otro carril de tierra que nos llevaría a la otra parte del río.
En un momento determinado el camino se dividía en dos: por una parte una cuesta llena de piedras, baches y agujeros ; y por otra parte una cuesta abajo... y claro uno es como es ....y mientras que una parte del grupo se tiraba por la cuesta abajo , otros subimos o intentamos subir la cuestecita... Pues bien ,.... aquí un servidor , resulta que al subir, llevaba un plato mediano , piñón 6, iba atrancadísimo, y para colmo metí la rueda en un agujero cuando apenas me quedaban 5 metros para acabar la cuesta... resultado... ciclista al suelo.
Me quedé clavadísimo y cuando intenté sacar la cala del pedal, se me quedó bloqueada y no pude sacarla, por lo que caí de plomo hacia el lado izquierdo. Resultado: me hice tela de daño. Rasguños en el codo, cadera y gemelo...
Inmediatamente bajé la cuesta que intenté subir. Me paré me heché agua en las heridas, miré la cuesta , y mientras veía a mis compañeros que podían subirla, cogí mi bici , volví a la cuesta y , cogiendo carrerilla, bajé un par de piñones, heché el cuerpo hacia el manillar y empecé a dar todas las peladadas que pude. Y lo conseguí. Subí la cuesta.
Poco después reanudamos la marcha y tiramos dirección a la Retama, bordeando la Hacienda de los Ángeles.
Este camino se caracteriza por la cantidad de arena, casi de playa, que tenía el camino. Para más inri la dificultad se acentuaba con la pequeña pendiente durante un kilometro que tenía el tramo final hasta desembocar en la carretera.
Me acuerdo que empecé en las pociones traseras, y llevaba un plano mediano. Yo ya había pasado por este lugar , por lo que me conocía el terreno y sabía que el repecho no era duro, sino largo y tumbado , por lo que cargé el plato grande y tiré hacia adelante, manteniendo una velocidad constante durante un tiempo. Con ello adelanté a gran parte de mis compañeros y me situé en cabeza, poniendo un ritmo alto.
Cuando llegamos a la carretera nos reagrupamos, y posteriormente anduvimos por el arcén hasta llegar a una vía de servicio que nos llevó a Condequinto , y el Club de Golf.
Recuerdo que por estos carriles , donde alternaban terrenos de tierra con los de carretera, alcanzábamos y manteníamos velocidades de hasta 35 km/h.
Íbamos fortísimos.
Del Club de Golf pasamos a la calle trasera de la Residencia Universitaria Palmera Real y de ahí a la Olavide.
Desde la Olavide hasta la avenida de la Paz tiramos por el mismo carril bici por el que habíamos venido.
Conclusión:
Kilómetros realizados: 31.74
Tiempo empleado: 01:40´51´´ (Sin contar descansos)