martes, 2 de junio de 2009

Sevilla - Camas - Santiponce - Sevilla - Coria - Sevilla

Éste Domingo, he vuelto a salir con la bicicleta.

La quedada era a las 9.30 en Triana, para posar en la ruta oficial. Recuerdo que se me echó el tiempo encima y con las primas me fui de casa practicamente sin desayunar, además , no sé por qué, seguramente por el calor, esa noche no dormí nada bien.
Todas esas circunstancias pesan mucho en una jornada deportiva en la que vas a estar en una bici casi 3 horas.

Salí de casa a las 09:10, y llegué a Triana 10 minutos después.
Allí estaban todos mis compañeros, con los que me iba a hacer la ruta oficial del Club del año 2009.

Posamos en la plaza del Altozano, detrás del Puente de Triana. Éramos 60.
Posteriormente cogimos nuestras bicis y nos fuimos al Decathlon de Camas, donde nos volvimos a hacer otra foto.

Tras las fotos, nos dispusimos a hacer una ruta, que iba a ir dirigida al Aljarafe.
Nos apuntamos unos 20. Los demás decidieron retirarse a hacer asuntos propios, o incluso realizar otra ruta más suave.

Salimos desde el Decathlon, giramos a la derecha y encaramos la rotonda que va hacia Castilleja de Guzmán, sin embargo en vez de subir la cuesta de siempre que lleva a la Ruta del Agua, giramos hacia la izquierda y nos metimos por unas callejuelas, donde nos paramos para reagruparnos todos.
En ese momento, mientras todos esperaban al resto de compañeros, me metí en una tienda que allí había y me compré una bolsita de avellanas. Iba con el estómago vacío y sabía que si no comía y bebía iba a sufrir mucho.

Una vez reagrupados todos, continuamos nuestra marcha y salimos de la zona urbanizada para meternos en una cuesta de albero, bastante larga, que no era dura, pero sí muy constante. Tendría unos 600 metros.



Subíamos por un carril de tierra muy estrecho, tanto que nos obligaba a ir en fila de a uno, y recuerdo que justo el que iba por delante de mí le hizo un extraño la rueda y metió un frenazo que me obligó a salirme del carril para reintegrarme a la fila por delante de él.


Cuando terminó la cuesta , llegamos a un descansillo. En ese descansillo aproveché para ver mis pulsaciones, y sabía que algo no iba bien. Mis pulsaciones eran altísimas, lo que me obligaba a bajar el nivel de esfuerzo.

Cuando nos reagrupamos, nos volvimos a meter por otro carril de tierra que era más corto pero más empinado. Cuando terminé de subir volví a ver mis pulsaciones y se me seguían poniendo altísimas, lo que me empezó a crear dudas sobre si era adecuado seguir o no.

El hecho de que se me suban excesivamente las pulsaciones debe ser , supongo, consecuencia de las pocas horas de sueño y la no buena alimentación antes de la ruta.

Proseguimos por un sendero, que nos llevó a una bajada muy larga, y con mucho desnivel en su parte inicial.




Cuando terminamos la bajada salimos a un cruce que quedaba enfrente de la entrada de la Ruta del Agua.

Entramos en la Ruta del Agua, siempre iba el último, no encontraba mi ritmo, mi golpe de pedal... iba mal, muy mal, cada pedalada.... un suplicio. Las pulsaciones a mil. Andaba a trompicones. Iba con plato mediano en llano , y con plato chico piñón grande en las cuestas.
Las dudas sobre si seguir o no , acechaban cada vez más sobre mi cabeza.

-"Ya se me pasará, suponía"-

Pero no se me pasaba, y cuando ya habíamos subido un par de cuestas, habíamos pasado ya el cruce de la carretera que conecta Valencina con Santiponce, me acerqué a Marcnexus, y le dije que me volvía, que no podía mal, que lo estaba pasando realmente mal.

Y me volví.

Sé reconocer cuando no estoy bien, y sobretodo soy verdaderamente maduro para retirarme justo a tiempo. Era consciente de que no iba bien y de que estaba retrasando una ruta que quizás tenía bastante más ritmo del que yo podía soportar el Domingo.

Decidí darme la vuelta. LLegué al cruce de la carretera que conecta Santiponce con Valencina, y me tiré cuesta abajo hasta Santiponce, para llegar por la parte industrial hasta Camas.


Cuando iba de camino, se me ocurrió llamar a mi amigo Antonio, y a sabiendas de que él tenía un ritmo bastante más bajo que el mío, le propuse salir en bici, y él acepto.
Eran las 11:25, estaba en Camas, y quedamos a las 12:00 en el Parque María Luisa.
Entre tanto aproveché para tomarme un buen desayuno en un bar de Camas.
Recuerdo que cuando estaba desayunando , un par de hombres estaban en la mesa de detrás comentando sobre la carrera de los 101 kilómetros de Ronda, y uno de ellos comentaba que había quedado octavo....impresionante.

Cuando salí del bar me encontré en el puente del Carril bici de Camas a Bernardo (Cruzber), y le comenté lo que me pasó, y me dijo una frase que se me quedó en la cabeza...

-"¡Claro que sí compañero , bien hecho! La bicicleta es para disfrutar porque para sufrir ya tenemos los 5 días de entre semana!

Que grande.

LLegué a Sevilla, concretamente hasta al parque, donde me encontré a Antoñito. Allí estaba el tío con su bici del carrefour, con su casquito Castlike y su pinta de escalador, que no se la quita nadie.

Salimos desde el parque, dirección carril bici de la Palmera y concretamente a La Carretera del Copero, que es un carril de tierra que te puede llevar hasta Sanlúcar.

La Ruta del Agua es un carril de tierra , totalmente llano, cuya única dificultad era el viento.

Mi amigo Antonio iba a su rimo, como en la última ruta, pero esta vez le notaba que llevaba un ritmo levemente más ligero. Sin embargo, a pesar de que iba detrás suyo, de que había desayunado y de que el ritmo no era, para nada , alto, las pulsaciones seguían altas, pero no tanto como en la Ruta del Agua.

Para llegar a los carriles de tierra, hay que pasar por una carretera que está cortada al acceso de los coches y que bordea el río. Recuerdo que llegando al punto en el que nos teníamos que meter para el carril de tierra, Antonio, que iba por delante de mí, carga el plato grande, se agarra fuerte al manillar , y empieza a hacer un sprint más sorprendente, que fuerte, pero que me obligó a meterme un calentón para seguirle la estela.

Este esfuerzo duró unos 200 metros. Pensaba que debía tener las pulsaciones por las nubes, pero que va, sorprendentemente las llevaba bien.



Pasamos al Carril de tierra. Antonio volvió a su ritmo constante de ascenso del Tourmalet en llano, y la ruta pasó a ser más tranquila, aunque yo siempre iba bastante más adelantado que él, marcando un ritmo normalito.



Anduvimos durante todo el camino hasta llegar al cruce que se bifurca hasta Coria. Entretanto hicimos alguna que otra parada.

Al llegar al cruce, Antonio me había dicho 7 veces ya que quería irse a casa, y yo siempre le decia:

-"¡ Venga Antonio que ya estamos aquí, que por aquí se va a Sevilla (Cuando en verdad íbamos a llegar a Coria)!"
- "¡ Qué noooooooo, que yo me quiero ir ya a mi casa!Además tengo estar en mi casa a las 14.00!¿Qué hora es?"
-"Son las 13.15"(Cuando en verdad eran las 13.40)ja ja ja

-"Bueno venga, pero sólo un poco ¿eh?

No sé como, pero Antonio acabó empañándome.



Bajamos por un carril de asfalto, hasta llegar a un giro a la izquierda que nos metía por un carril lleno de piedras, tierra y plantas. Después giramos a la Derecha y traspasamos una finca que nos llevó hasta Coria.



Descansamos allí, y poco después dimos la vuelta, por el mismo camino por el que habíamos llegado.
El viento era ahora de costado. Antonio , quizás por que se dio cuenta de que era más tarde de lo que pensaba, se puso delante mía a tirar, pero vamos, que poco duró la alegría porque poco después volvió a bajar el ritmo.

Un tiempo después llegamos a Sevilla, por debajo del Puente del Quinto Centenario, Heliópolis y Carril Bici de la Palmera, donde Antonio y yo nos despedimos.

Conclusiones:

En el mismo día nos hicimos la foto oficial del club, me dio una pájara en Santiponce y llamé a mi amigo Antonio al que le dije que se apuntase a dar un paseito, y acabó haciendo 35 kilómetros

Kilómetros recorridos: 52.68 kilómetros
Tiempo empleado: 3 : 15´: 52"